La primera visita de información es gratuita, este primer contacto es una buena oportunidad para decidir si esta consulta es la adecuada para ti. En mi caso también es importante para valorar si es un caso indicado o hay que derivar a otro profesional.
En la etapa infantil y preadolescente es condición indispensable la participación de los padres en la mayoría, por no decir en todos los casos. Una de las razones es que el éxito en terapia en este grupo de población depende de la implicación directa y efectiva de la familia en el desarrollo y participación de tareas y actividades del proceso terapéutico. Un requisito mínimo sería la implicación del cuidador o cuidadora principal del menor, sin esta condición no es posible aceptar ningún caso.
A diferencia de los adultos, los niños y niñas utilizan un lenguaje propio para comunicar lo que sienten, lo que desean y lo que necesitan. Así, buenas habilidades parentales ofrecen herramientas, recursos y estrategias adecuadas para el buen desarrollo de los hijos. Uno de los principales objetivos en terapia es el trabajo relacionado con esas herramientas y recursos, es por este motivo que considero imprescindible su implicación.
El abordaje terapéutico en esta población es individual y flexible, por ello en muchos casos es posible trabajar en consulta o de forma virtual indistintamente, aunque mi primera elección siempre es el formato presencial.
Creo que la consulta ofrece un marco o espacio seguro para las personas, es en este espacio donde se trabaja, se crea o se construye el cambio que debería posibilitar la mejora en el bienestar y en la salud. Pero el mundo real se experimenta fuera de la consulta, por esta razón en algunos casos me gusta ofrecer la posibilidad del trabajo de campo, es decir, realizar actividades terapéuticas fuera de consulta.
Entiendo que la terapia convencional funciona, sí, y es suficiente para el cambio, pero también existe la posibilidad de no limitarse al modelo estándar o de referencia, si se dan las circunstancias adecuadas. Por poner un ejemplo, incorporar el ejercicio o la actividad física, entre otras actividades, está perfectamente establecido por la ciencia que son recursos que bien utilizados pueden ofrecer resultados muy satisfactorios y estables para las personas y su salud.
En relación al tiempo, en mi opinión, es difícil establecer o concretar un número de sesiones de terapia, para ello en la primera entrevista es uno de los temas que se suele comentar y valorar dependiendo de las características de cada persona y situación.
En el ámbito de mis competencias, y dada la extensa cantidad de etiquetas diagnósticas que son utilizadas en el ámbito clínico, creo necesario establecer un marco concreto de actuación y praxis terapéutica especializada. Tanto mi enfoque como los programas propios están orientados al trabajo relacionados con la depresión, ansiedad y estrés principalmente. Casos relacionados con la pérdida (duelo), fobias, problemas con la imagen corporal y la alimentación dependerá de una valoración inicial.
Las dificultades que experimentamos forman una parte de nosotros, pero cómo actuamos frente a ellas es lo que realmente nos define. Cuando esas dificultades alcanzan cierto límite y nuestros recursos no son adecuados o acertados a la situación, no importa el motivo, este sería un momento muy oportuno de consultar con un profesional. Aunque resulte un esfuerzo considerable, realmente afrontar el problema en el momento inicial siempre resulta más sencillo que pasado un tiempo.