Considero importante remarcar que es durante esta etapa donde “los síntomas” conductas, conflictos, cambios de humor, cambios físicos, etc empiezan a ser más visibles o se hacen notar en mayor medida para las personas más cercanas a los niños y adolescentes. Esto es normal y además es positivo, ya que los niños y adolescentes asumen con el desarrollo mayores competencias y autonomía, maduran y de alguna forma necesitan probar o validar los recursos y estrategias propias.
Entonces, cuáles son las conductas y emociones normales o no normales podría ser una pregunta poco adecuada, quizás sea importante preguntar sobre la frecuencia, la intensidad y los distintos ámbitos (en casa, en la escuela, en el ocio, …) en los que se producen esas conductas y emociones.
Cuando existan dudas, no importa cuales, es realmente importante vigilar, buscar información y pedir ayuda. Un primer lugar donde pedir información y ayuda es en la consulta del pediatra, yo no trabajo en población clínica infantil (patologías o diagnósticos establecidos en trastornos infantiles), pero cualquier profesional de la salud, psicólogo especializado en clínica infantil requiere de información y historial médico, es recomendable por esto la visita al pediatra a posterior visita a otros profesionales de la salud.
La prevención y el trabajo en la salud mental en esta edad es un pilar fundamental para mitigar el desarrollo de posibles patologías y complicaciones más severas para afrontar la etapa adolescente y adulta.
En la actualidad se establece la infancia y adolescencia como punto de inicio de muchos de los trastornos mentales que prevalecerán y que sus consecuencias se extenderán durante la juventud y madurez.
Adolescentes, esos chicos y chicas que necesitan ayuda pero a muchos no les gusta pedirla o no son conscientes de ello.
En pleno desarrollo de sus capacidades, autonomía y deseo de independencia, dejan de ser niños y niñas. En este punto, no es posible mantener la misma “relación” que durante la infancia, este es el mensaje que es necesario entender. Esta es una tarea a veces difícil, pero necesaria, para padres y madres, pero también para los adolescentes. Si este es el caso, creo que padres y adolescentes deberían hacer un esfuerzo y como comenté anteriormente, buscar información y pedir ayuda, aunque pueda ser una opción diferente a la forma de hacer de los adolescentes, es al mismo tiempo una muestra de fortaleza y preocupación de los adultos, que agradecerán los chicos y chicas en su relación con los padres.
*Para informarse de informes, datos, estadísticas, estudios, etc, que atañen a la salud psicológica infantil y juvenil se pueden encontrar fácilmente en innumerables webs, por ejemplo: “Consaludmental.org”, “Fundación Orienta”, “Fundación ANAR”, “savethechildren”…